Saturday, May 20, 2006

La Ambivalente Santa Marta

A los que les interesan mis trabajillos antropológicos...
Ritos en la Iglesia de Santa Marta

Detalles…
Antes de este ejercicio no tenía ni idea de lo que ocurría en el templo de Santa Marta, lugar por donde debí haber pasado en las múltiples caminatas desde la Nacional hasta mi casa, pero en el que nunca me fijé. La primera que me habló del asunto fue mi mamá. Cuando le hablé del tema me dijo que esa parroquia tenía mucho que ver con mi abuela, recién fallecida. Allí estaba su partida de bautismo o algo parecido. La conserje de la oficina donde trabaja había propuesto, cuando mi abuela estaba enferma, ir a pedir por su salud precisamente en ese sitio, diciéndole a mi mamá que allí hacían misas de sanación. Supuse, en un principio, que las misas en ese templo se dedicaban a la salud de los enfermos. Así me presento, caminando, con un cuaderno y un lápiz, un martes a las dos de la tarde buscándolo con una dirección que no se acercaba mucho, la 50 con 18.
“Señora, ¿usted sabe donde queda la Iglesia de Santa Marta?” “Por allá” me dice, mientras señala con su mano derecha el norte de Bogotá (con los cerros a mi derecha) “en la 51 con 21”. Pienso que el profesor se descachó en un par de cuadras mientras camino rápido, como suelo hacerlo, para llegar. No se a qué, porque ni siquiera sé la hora de misa, asumiendo que la liturgia es a las 2 de la tarde. Camino por entre bares, después de haber pasado un instituto tecnológico (que podría muy bien explicar su presencia), y veo luego un centro de alabanza cristiano que parece una especie de bunker pintado de amarillo. Una o dos cuadras después llego a un parque. Niños jugando y varias personas caminando, comiéndose un helado, o sentadas en el pasto. De lejos, una Iglesia, al costado norte del parque, en una esquina, parece atestada.
Sólo la torre del campanario, hecha de ladrillo, podría indicar que es un templo católico. A sus lados, varios negocios sobreviven del arte religioso: Velas, Arte y Religión Santa Marta; Artículos Religiosos Miguel Angel; Artículos Religiosos María; etc. Dentro, recién pintada y remodelada, la Iglesia sólo tiene tres colores, verde naranja y blanco. La arquitectura no refleja el barroquismo de otras catedrales y capillas en Bogotá, y los vitrales o esculturas que hacen parte de edificios católicos brillan por su ausencia. El mobiliario y los adornos se limitan al mínimo, bancas de madera para los fieles, y al costado izquierdo de la nave, un cristo crucificado y los pasos del vía crucis en madera. Al lado derecho se encuentra la estatua más visitada, imagen de Santa Marta apaciguando a un dragón sujetando un bastón con un crucifijo, del cual cuelga una bandera roja y blanca. El altar es el lugar más “cristiano” del edificio, con un crucifijo bastante grande (“YO SOY LA RESURRECCIÓN Y LA VIDA”) y dos imágenes de santos (una de las cuales es otra Santa Marta, esta vez con un caldero o mortero y sin dragón).
La mayoría de la gente lee de un pequeño libro, apretujada entre las bancas o, sin importarles, de pie, alrededor de la única nave del templo, acumulándose lo más cerca del altar posible, o lo más cómodo posible (los primeros, asumo, los más fervorosos, los otros, aquellos que buscan recogimiento para oír misa o rezar la novena). Pienso a veces que las personas aquí están muy bien arregladas. Niñas bonitas, maquilladas aunque informales, algunas en uniforme de colegio. De la misma forma hombres jóvenes, informales pero muchos engominados y afeitados. Los adultos perfumados y peinados, a pesar del gentío, con ropa de oficina (las mujeres en sastre, los hombres con saco y corbata, los gays bien peinados, con camisas ajustadas y su particular caminado como modelando). Es extraño, pero las menos arregladas son personas ya mayores, que hacen de la oración cada martes un a rutina (Una señora, con pocas palabras, me logró aclarar que ella venía a rezar por su familia, pero no participaba de la bendición o algo similar.). Luego noté el sistema de sonido. La mujer que daba los agradecimientos se escuchaba claro, y luego el cantante, con una buena voz, aunque poco entrenada, me hizo notar la calidad de los micrófonos, sin distorsión. El piano eléctrico, desde abajo también sonaba bastante bien, y bastante costoso.

Lo que la gente hace…
Los Ritos en la Iglesia de Santa Marta son muy parecidos a los que se ven a menudo en otras iglesias católicas objeto de peregrinación. Lo distinto son algunos detalles que hacen que un culto, perpetuado por el tipo de personas antes descritas en un barrio central de Bogotá, no sea muy común. Varias personas hacen fila, durante todo el día, en el lado izquierdo de la Iglesia, para confesarse en un pequeño cuarto. El lado derecho, donde se encuentra la estatua de Santa Marta, siempre tiene más personas, generalmente con un novenario en las manos. “Novena a Santa Marta” Un murmullo generalizado se levanta mientras alguien no esté hablando por un altavoz. Susurros que hacen sentir incómodo mientras cada persona hace todo lo posible por ser escuchada por Dios sin que los demás la entiendan. Para la mayoría, los labios deben moverse y un pequeño hilo de voz casi imperceptible se uno al de otras docenas de fieles. Los que no rezan de esta manera cierran los ojos, concentrándose en pedir, con todo fervor, que su rezo sea escuchado. Este es el momento en que se debe rezar, para que la “Patrona de los Imposibles” responda la plegaria.
“…por acción de gracias a Santa Marta por lo favores recibidos” Poco tiempo después de que logré pasar por la puerta una voz femenina empieza a dictar las acciones de gracia y las plegarias. Sería bastante complicado decir aquí cuantas personas piden ser mencionadas antes de cada misa. Cada lista dura diez minutos. Pedidos a San Antonio, San Pancracio, al Señor de los Milagros y por supuesto a Santa Marta. Cada quién clama por las personas que tiene cerca (así volví a suponer que se pedía exclusivamente por la salud), aunque nunca falta una mención “por todas las almas del purgatorio” y escuché una sui generis, pero muy a tono con la situación: “por Rocío Durcal”, que en paz descanse. En ese momento cada quien se apura a terminar su novena de ese día. Nadie pone mucha atención a los nombres que desfilan uno detrás de otro.
El sacerdote (que, por lo que vi, generalmente es el mismo) da inicio a una misa más en el día (5:45 a.m; 7:00a.m; 8:30 a.m; 10:00 a.m; 12:00 m; 2:30 p.m; 4:00 p.m; 5:30 p.m; 7:00 p.m). Pide que se apaguen celulares e inicia la celebración.
“Se trata de que nosotros tengamos FE.” “…una vez resucitado eso es lo que nos exige él.”
Según el padre, en su sermón, las situaciones por las que se debe pedir son lo que él llama enfermedades, físicas y espirituales (vivir en pecado es “más fuerte” que un mal físico).
“…o somos católicos y le hacemos caso a Dios o dejamos de ser católicos.”
Las leyendas alrededor del cristo tras el altar hablan: “YO CREO QUE TU ERES CRISTO, EL HIJO DE DIOS VIVO” “YO SE QUE CUANTO PIDAS A DIOS, ÉL TE LO CONCEDERÁ”.
“…mira, has quedado sano, no peques más no sea que te pase algo peor” El evangelio habla precisamente de la curación de los enfermos durante la prohibición del Sabbat.
Ya para finalizar la celebración el padre dice que bendecirá Imágenes, sirios, novenas y agua, “las hierbas no se bendicen” ¿Por que será? Un carrito en el que vendían hierbas, al lado de sirios, imágenes, agua para bendecir, novenas, escapularios y rosarios, parqueado a menos de diez metros. Para pedir por la intercesión de Santa Marta (entonces, según la Iglesia, no es ella la que concede milagros…) encender la luz bendecida todos los martes. El aspersor de agua bendita surca los aires y moja todo lo que encuentra. Los de atrás se bañan de nuevo cuando el sacerdote toma impulso. Varias personas levantan botellas de agua (Cristal, marca Santa Marta, de la que sea), a veces bolsas enteras de sirios acabados de comprar, novenas, pequeñas imágenes y una disidente unas hierbas que no reconozco. Suenan bonito los gozos de la santa cantados por tantas personas, algunas tan concentradas que cierran los ojos para entonar. Nos dan una pequeña ducha aunque estamos debajo de la puerta principal.
Además del novenario y la misa, hay dos fenómenos importantes que veldría la pena describir. Las únicas estatuas además de las que componen el altar son el cristo y Santa Marta, y ambas tienen su grupo de seguidores. Al parecer están ahí para pedirles favores, en una tienda en las afueras me dijeron que podía pedir cualquier cosa, por eso ella era la “Patrona de los Imposibles”. En frente de cada escultura se encuentra una veladora eléctrica. Cada bombillo se enciende con una moneda.”Que la luz de tu fe nunca se apague.” Aquí empiezan a ser diferentes los comportamientos frente a cada imagen. Al Cristo lo miran hacia arriba, como suplicando. Las filas preferidas para dejar las monedas son las más cercanas a la estatua, y entre más velas se enciendan mejor. Intentando leer los labios de las personas que se acercan veo las mismas palabras una y otra vez. “Ayúdame señor mío, ayúdame” La repetición debe lograr algo más. Algunos se arrodillas, otros simplemente tocan los pies atravesados por clavos, a veces incluso las heridas de sus rodillas, y luego se dan la bendición. Unos cuantos papeles a sus pies garantizan que con tres padrenuestros y 33 copias traídas con fe el milagro va a ocurrir.
Más concurrido, el rito que le da nombre al templo ocurre al otro lado. Una larga fila de personas en desorden reza la novena a los pies de Santa Marta. Detrás de la maquinita luminosa receptora de ofrendas se dejan los ramos de rosas y otras flores perfumadas (y, presumo, algo caras) junto a arreglos que, luego pregunté, cuestan bastante (de 40,000 pesos en adelante). El momento principal de este rito es dejar el sirio, comprado afuera, a los pies de la santa, mientras se pide la plegaria. Ya que las velitas no se pueden prender, se inserta una moneda para dar la ilusión de luz. Para dar más énfasis muchas veces hay que dejar un papel al lado de la velita, dejando patente la petición. Algunas personas creen tanto en este acto, que luego se llevan la velita para volverla a “usar”. Las personas que se acercan más nunca son escandalosas, pero parecen más angustiados y desesperados, se arrodillan, o se mueven y gesticulan para enfatizar su presencia. Aunque el rito sea nuevo, cada vez nacen nuevas formas de hacer lo necesario para ser escuchado por aquel ser que va a conceder el favor. Poco a poco este rito propio irá desarrollando otras manifestaciones particulares, que probablemente vienen de otros contextos, haciéndose cada vez más interesante.

Sunday, May 14, 2006

This is Over... Again

Pienso que no es normal cuando las cosas le pasan a uno, pero al final terminan pareciéndose a lo que le pasa a otras personas. Familiares de hace tiempo o desconocidos del presente o una mezcla de ambos, todos se parecen a uno un poco o un mucho. Ojalá uno aprendiera de lo que les pasa a todos, pero eso es como complicado. A veces toca vivir con sólo un poquito de guía y bastantes lecciones aprendidas a la fuerza. El problema radica en que uno nunca sabe lo que busca y cuando lo sabe, no lo encuentra. Ahora toca lidiar con palabras y sentimientos que a veces ocurren y calan profundo. Pero siempre están allí las personas que ayudan a sobrellevar lo difícil, amortiguando la posible caída seca. Y siempre hay cosas para hacer, como dije antes, cosillas que ayudan a sacar eso que no es bonito, eso que no deja respirar tranquilo. Lástima, de todas formas, que las oportunidades sean tan pocas y toque esperar tanto. Así no es para todos, pero si para una inmensa mayoría. (y siempre queda la salida del grito y el llanto, no hay que decartarla)

Monday, May 08, 2006

Lo que no Debe ser (ni puede ser)

Bueno, a veces pasa, como dicen por ahí, Inevitabile Fatum.
Un círculo se cierra de nuevo y nos quedamos sin nada que hacer. Esta vez la ilusión fue grande, la gente me animaba a sonreir un poco más. Pero que hacemos. Lo que se podía ya estuvo, lo que no se pudo, pues no se pudo. Lindo paseito a los Llanos, pasado por agua y lleno de cosas para hacer. Lástima. Será otro día y alguna vez se podrá reunir de nuevo la Hermandad de la Uña Rosada. Saludos a los que hicieron de ese fin de semana algo para no olvidar y a los que tuvieron mejor suerte que yo.