Monday, January 11, 2010

Un comienzo piratesco...


Volver a escribir después de años...

Primero unas palabras de un pirata que debería haber sido más famoso que Jack Sparrow: Sam Bellamy, mejor conocido como Black Sam... [Sacadas de un libro pasado por agua salada]. Un ingenioso diálogo escrito y protagonizado por el desafortunado capitán Beer [cuyo fabuloso apellido no lo salvó de la triste suerte de encontrarse con uno de estos fascinerosos del Caribe].

"Damn ye, you are a sneaking puppy, and so are all those who will submit to be governed by laws which rich men have made for their own security, for cowardly whelps have not the courage otherwise to defend what they get by their knavery [...]"

Pasando por encima de los insultos arcaicos, por lo demás MUY bacanos, llegamos al fondo de estos terribles bandidos...

"But Damn ye altogether! Damn them a pack of crafty rascals. And you, who serve them, a parcel of hen-hearted numbskulls! They vilify us, the scoundrels do when there is only difference: they rob the poor under the cover of law... and we plunder the rich under the cover of our own courage."

Corazones de gallina, cobardes en la rutina. ¿Qué dicen nuestras acciones sobre nuestras opiniones?

Y entonces pienso... ¿quienes son más bandidos? ¿los que pensamos y no hacemos nada?

"I am a free Prince, and I have as much authority to make war on the whole world as he who has a hundred ships at sea and an army of 100,000 men in the field. And this my conscience tells me: [...] There is no arguing with such sniveling puppies who allow superiors to kick them about [the] deck with pleasure, and pin their faith upon a pimp of a Parson, a squab who neither practices nor believes what he [tells] the chuckle-headed fools he preaches to."

Hay que reirse un poco de lo actuales que suenan estas palabras. Sentirse un poco avergonzados de no tener este coraje. Y también algo asustados, porque a las personas que toman estas decisiones las tormentas les dan duro. Como a la tripulación del Whydah, víctima de las famosas tormentas de estas latitudes. Aún así me pareció profético leer estas palabras en un libro mojado por el mar bravío del Tayrona y acompañado de una de las personas que me han dado ganas de escribir de nuevo...

EA

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