Friday, September 22, 2006



Bueno, hace rato no escribía en el blog. Por ahora hay algunas cosas que me inquietan, precisamente porque ayer por obra del destino me gané un par de boletas para ir a la confernecia de Marvin Meyers, uno de los traductores del evangelio de Judas. No sin antes recibir un discursillo de una mujer cristiana, cuya afiliación no dejó muy clara, que me llamó adorador de Satán porque mi pelo "en punta" era signo de adoración al bajísimo. Maldita sea la hora en que ese día no aplaqué la furia de las fibras en mi cabeza con un cepillo o con agua, aquello que llamamos peinarse. Por llegar temprano a la conferencia, la señora invocó un salmo (que ya ni recuerdo bien), poniéndome al lado de Hitler y los grandes "enemigos" del Señor, fornicadores y asesinos. Lombroso era un pobre pendejo (para aquellos que no saben nada de la craneometría recuerden aquella fabulosa escena de los Simpsons en la que Mr. Burns mide la cabeza de Smithers y declara, con toda certeza, que tiene la complexión de un taxista!). Los seguidores de ese respetado académico declaraban que un tatuaje era signo inequívoco de comportamiento antisocial, rasgos simiescos de comportamiento animal (uno de los más famosos: el dedo "prensil" que se atribuía a las mujeres libertinas, si, sólo a las mujeres?!) y otras aberraciones, las cuales no recuerdo. Dios le había hablado, enviado el salmo y dado derecho a juzgar un pelo rebelde como signo de Satanás, (y aquí entra una frase muy en boga utilizada por uno de mis profesores: "Uno ve lo que quiere ver"). Mientras salíamos de sorpresa y huíamos del lugar atravezando la séptima, con Pablo pensábamos en esa extraña muestra de lo pintoresco.
Pero, importaba en serio lo que había ocurrido? o era una muestra de aquello que ibamos a confirmar más tarde en el día. Creo yo que ese encuentro no fue casual. Cualquier escrito tiene diversas interpretaciones y los textos sagrados no se salvan de esta condena (para mi es más un algo maravilloso, pero dejémoslo en opinión). El Evangelio de Judas, con su texto muchas veces incomprensible no puede ser la excepción. Y el profesor Meyers, en su pequeño discurso trató de mostrar cómo, incluso en una comunidad pequeña, puede haber decenas de ideas diferentes sobre alguna cosa (y más si es la aparición de un nuevo Mesías). Practicamente hay un evangelio según cada apóstol, y otros cuantos que son intentos de recrear el punto de vista de alguien que ya no está (el de Judas es un muy buen ejemplo, aunque hay otro, en primera persona, que podría ser la historia desde los ojos de Jesus?!). Cada nuevo escrito que han encontrado es una nueva forma de ver esa historia, cada uno con percepciones diferentes. Influyen también en cada narrador y escritor algunas ideas que circulaban en ese tiempo (los judíos que han visto el texto, hablan sobre una relación profunda con el llamado misticismo judío, poco vista en otros evangelios, el señor Juan Pablo Mejía podría ayudarnos aunque sea un poco en este tema), tampoco se salvan los copistas y traductores que, consciente o inconscientemente incluían su pedacito. Diferentes formas de creer desde el comienzo se han multiplicado desde ese momento y los cosas no cambian mucho. Qué nuevas percepciones pueden traer sobre esta primera comunidad otro tipo de escritos? creo que al que le interese tendrá que leer los apócrifos. Algunos me decían que me cortara el pelo porque parecía un hippie (estos siendo profundamente cristianos) mientras que una señora habla sobre la constante invocación a Luzbel que evoca mi recién cortada pelambre. A simple matter, a great contradiction.