Arequipe y Kung Fu
Ahora que se van desmoronando lo que hace dos o tres meses creía yo era lo que construiría los siguientes meses o años de mi vida, opino que no hay nada mejor que el kunf fu (y el aikido) y el arequipe. Los que digan que el ejercicio es perjudicial para la salud no se dan cuenta que, además de moretones, dolores, y endorfinas, éste trae un sentimiento que no deja ninguna otra cosa (algo así como el sabor de Quatro). Cuando las cosas están como para tirarsele a un transmilenio, o en su defecto lanzárme desde la ventana de mi apartamento (treceavo piso, para los que no saben) un mucho de ejercicio y de azucar (aquí entra el arequipe, esta vez traido desde la hermosa ciudad de Cali) nos deja seguir aunque sea un poco. Otra vez me sorprende con que facilidad los pocos planes que tengo en mi cabeza, ya muy pisoteados por ocasiones pasadas, se siguen resquebrajando, rompiendo, (volviendo mierda, para ser más específicos) pulverizando, y sólo me quedan las pequeñeces. Por lo menos queda la sacarosa, el ácido cítrico y otras substancias en la comida que me alivian. Y de paso el puente dorado, los pasos de arquero y los juegos de patio,(o también: caidas redondas, secas, y koshi nagues) que me apartan del pensamiento cuando ya estoy demasiado cansado para pensar y todo me duele. Pero ojalá todo pasara tan rápido como un dolor de cansancio o todo pudiera ser disfrutado tan fácilmente como un chocolate o una cucharadita de manjar blanco.

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